UPC quiere un triunfo en el KM 0 de Cambiemos

Foto: ciudad de marcos juarez Foto: ciudad de marcos juarez

El peronismo diseña una estrategia para arrancar el cronograma electoral cordobés con una victoria simbólica. La elección municipal de la ciudad de Marcos Juárez tiene un contenido simbólico: fue el primer antecedente nacional de la alianza entre radicales y macristas.

“Es el primer acuerdo al que llegamos, vamos a ver qué pasa después”. Así caracterizó Mauricio Macri la alianza que conformó su partido con radicales, juecistas y lilistas en las elecciones municipales de Marcos Juárez en el año 2014.

Nadie podía prever, en aquel momento, que los comicios de la pujante localidad del sudoeste cordobés serían el primer antecedente de un cambio político rotundo a nivel nacional. Meses después de aquel ensayo, se constituyó formalmente la coalición que desalojó al kirchnerismo de la Casa Rosada.

En esos días, el triunfo de Juntos por Marcos Juárez, tuvo impacto nacional. El macrismo lograba romper el cerco porteño y sus aliados insinuaban la intención de conformar una plataforma política sin ataduras ideológicas para competir con el peronismo en las elecciones presidenciales de 2015. El producto final fue Cambiemos tal como hoy lo conocemos.

La repercusión nacional de aquel suceso puso en segundo plano la lectura local. Pedro Dellarossa, heredero de una extensa tradición familiar que hegemonizó la política marcosjuarense, se consagró intendente por fuera del partido que fundara su padre: la Unión Vecinal.

La alianza PRO-UCR-FC-CC obtuvo un 36,485 de los votos derrotando a Unión por Córdoba, que postulaba a Daniel Fragazzini, que consiguió un 29,65% y al candidato vecinalista Horacio Latimori, que se ubicó en el tercer puesto con el 22,88%. Este último era el delfín de Eduardo Avalle, intendente saliente en aquel entonces.

Además de cortar con la racha de triunfos vecinalistas, Dellarossa rompió con una larga tradición que inauguró su padre. El histórico dirigente mantenía una máxima sencilla: acordar con quien ostente el poder político provincial a cambio de sostener la hegemonía política a nivel municipal sin grandes contratiempos.

Esta misma idea fue la que llevó adelante Eduardo Avalle. De hecho, ocupó diversos cargos en la administración de Juan Schiaretti y hoy ocupa la cartera de Industria en el gobierno provincial.

Obviamente, en el bunker de Unión por Córdoba se plantean inaugurar la carrera electoral que culminará en el 2019 con un triunfo en la cuna de Cambiemos. Analizan que, más allá del impacto político de recuperar un municipio importante de la región, la carga simbólica podría motivar a sus bases y devolver el aura de invencibilidad que ostentaba el peronismo cordobés hasta las últimas elecciones legislativas.

El plan del peronismo es simple: invertir la táctica que eligieron hace cuatro años. En aquella oportunidad, analizaron que la Unión Vecinal concurriendo en soledad a las elecciones succionaría votos a Dellarossa por la asociación de su patronímico con la histórica marca que creara su padre. Eso permitiría que el peronismo, dividiendo la oposición, se hiciera con el municipio. No funcionó.

La apuesta para la próxima cita electoral, que se celebrará en setiembre próximo, es unir fuerzas. Tres pesos pesados de Unión por Córdoba, Carlos Massei y sus colegas Francisco Fortuna y Luis Angulo, anunciaron la intención de conformar un frente con los vecinalistas en Marcos Juárez.

En principio, la lista sería encabezada por Avalle. El ex intendente declaró que consultará a los vecinos y, de percibir consenso social, intentará volver al gobierno municipal. De todas maneras, no se descarta la posibilidad de otro postulante si eso acrecienta las chances electorales.

Para Unión por Córdoba, la importancia de la justa marcojuarense excede largamente los límites del departamento homónimo. Incluso pronostican que podría tener relevancia nacional. Por lo pronto, es el primer round de la larga pelea por el 2019.

Las cuentas que hace el peronismo, sumando los caudales de las fuerzas coaligadas, arrojan un resultado esperanzador. Pero saben que la política no solo se hace con calculadoras.

Fuente: Diario Alfil

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