Delasotismo ensaya nuevos aliados (ortodoxos K)

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La concejala e hija del ex gobernador, Natalia De la Sota, se mostró con la diputada ultra kirchnerista Gabriela Estévez y a la dirigente Haidé Giri. En el marco de un armado de centro izquierda moderada, el delasotismo (sin De la Sota, por ahora) envía señales al schiarettismo.

Aunque el círculo rojo en el almanaque electoral esté marcado en el 2019, este año se presenta de vital importancia para los actores políticos. La fase de precalentamiento resulta la indicada para concretar nuevas aproximaciones, romper antiguos acuerdos, ensayar nuevas alianzas y superar viejas rencillas si es necesario acercarse incluso a quienes, hasta hace algunas horas, se ubicaban del otro lado del Jordán.

Justamente en ese casillero se para hoy el delasotismo. Cosa rara, por cierto, porque se trata de un sector que comenzó a desperezarse, a hacer su propio juego y hasta soñar con candidaturas propias sin que su líder irrumpa en escena. Por el contrario. Por ahora y dicen que hasta mitad de año, José Manuel de la Sota seguirá cultivando su bajo perfil político.

Claro que de ninguna manera esto significa que el ex gobernador no esté moviendo hilos desde su casa en el imperio del sur cordobés, o que esté retirado. Él mismo se encarga de hacerle saber a los suyos que sigue atentamente el panorama nacional y con especial atención lo que sucede en la provincia, y que retornará a la arena política cuando lo considere pertinente.

Quizá la preocupación por el futuro de la marca política que lleva su impronta, sea una de las razones por las que habilitó a su dirigencia no sólo a comenzar a mover las fichas sino a iniciar una especie de operativo clamor.

Su sello se lee claramente en ciertas jugadas. Por ejemplo, cuando su pareja y diputada nacional, Adriana Nazario desairó al gobernador Juan Schiaretti rechazando integrar el bloque Córdoba Federal y votando en contra de la reforma previsional. O cuando el legislador provincial y ex ministro Daniel Passerini dejó trascender anticipadamente que se sube al lote de los precandidatos de Unión por Córdoba (UPC) para pelear por la intendencia de la ciudad.

Mientras que su hija, la concejala Natalia De la Sota, se convirtió en su brazo ejecutor en la Capital cordobesa. La edila, con presencia y armado en distintas seccionales de la ciudad, encabezó el año pasado un acto sectorial donde marcó diferencias con el gobernador y hasta abrió la puerta a las internas.

Ahora, la joven dirigente dio un paso más jugado en el armado del espacio de centro izquierda moderado y se mostró junto al núcleo más duro del kirchnerismo cordobés.

La foto del fin de semana la integran ella, la diputada nacional y referente de La Cámpora, Gabriela Estévez, y la dirigente ex delasotista luego ultra K, Haidé Giri. El encuentro se produjo en un café en el Cerro de las Rosas con la excusa formal de compartir e intercambiar agenda en el marco del Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, se trató de un encuentro meramente político.

La imagen, compartida por ambas dirigentes en Twitter al mismo tiempo, es parte de una negociación más grande. Como se dijo desde éstas páginas, desde Buenos Aires peces gordos del kirchnerismo -ahora Unidad Ciudadana- se muestran interesados en que sus delegados cordobeses abran diálogo con De la Sota bajo una coincidencia inicial: construir una oposición sólida a Mauricio Macri.

La tesis cargada de pragmatismo implica dejar atrás, entre otras cosas, las fuertes acusaciones lanzadas desde el campo nacional y popular contra el ex gobernador que, en otros tiempos, parecían lapidar cualquier tipo de acuerdo futuro. Que el kirchnerismo cordobés esté dispuesto a sentarse en la mesa con quien tildaron de “golpista”, es síntoma de que ciertos principios supuestamente inclaudicables pueden esperar mientras se negocian los términos políticos de un posible acuerdo.

Aún así, desde el Frente Córdoba Ciudadana (FCC) leen el encuentro como una “foto de posibilidades” y aclararon que, al menos por ahora, no representa al conjunto total.

Señales hacia el schiarettismo

La jugada del delasotismo capitalino con los K llamo la atención dentro de UPC. Es que durante el año electoral, el schiarettismo también salió a cazar de esa misma canasta para engordar las filas peronistas bajo el señuelo de la unidad. Incluso, el hecho de que muchos dirigentes que tributaron para Cristina Fernández de Kirchner tuvieran lugar en la estructura de Gobierno antes que los delasotistas, generó malestar.

Una de las encargadas de buscar nuevos aliados en ese paño fue la esposa del gobernador, Alejandra Vigo, quien logró sumar algunos nombres K con juego territorial. Sin embargo, un traspié que protagonizó a horas de asumir su banca en la Cámara Baja, enfrió ese mercado de pases. Durante el debate en el recinto por la reforma previsional, la ex secretaria de Equidad ventiló que la camporista Estévez la había visitado en su despacho cuando corrían los tiempos electorales para pedirle un lugar en la lista de UPC.

Como se sabe entre los dos socios de UPC la sangre nunca llegó al rio y los tantos siempre se acomodaron al final del camino. Dentro del PJ nadie duda que la novela termine así; sin embargo, el juego de las internas quedó abierto y promete capítulos nuevos.

Fuente: Diario Alfil

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